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miércoles, 7 de marzo de 2012

Movimiento estático




Sí, el arte también lo podemos encontrar en los comics. En esta viñeta (de Las aventuras de Tintín: El Cangrejo de las Pinzas de Oro) se ve la gran capacidad de Herge de expresar el movimiento.

Por una parte, vemos una secuencia casi cinematográfica. Se aprecian cinco fases en la huida de los asaltantes: 1º todavía apuntando; 2º tumbado pero advirtiendo el peligro que supone un Capitán Haddock malhumorado; 3º ya de rodillas; 4º levantándose pero mirando hacia atrás; y por último un grupo de asaltantes que corren despavoridos.

La segunda evidencia de movimiento lo compone la línea curva que forma el grupo de personajes del dibujo y los distintos planos (decrecientes) de estos asaltantes.



sábado, 3 de marzo de 2012

Imperfecta perfección


El David y el Baco ebrio de Miguel Ángel son dos obras opuestas, que no distintas. Por una parte está Baco, dios del vino (temática mitológica), y por otra parte David, el joven pastor bíblico.

En cuanto a la postura podemos ver al dios del vino un tanto inestable (por esas copas de más), incluso podemos imaginar que si diera un paso más, probablemente se tropezaría. Esta inestabilidad y dinamismo se enfatiza con el pequeño sátiro que se encuentra a los pies de Baco, formando la escultura en su totalidad una espiral. Mientras que David está bien sereno en la tierra, sobrio. Pero eso sí, en tensión, analizando a su enemigo y viendo sus posibilidades.

Y eso me lleva a hablar de la mirada de ambas esculturas. David mantiene un gesto sereno, profundo, dudando de si será capaz (él un simple pastor) de vencer a Goliat. En Baco  apreciamos…… una mirada totalmente perdida, por la que podemos ver que está pensando en más vino.

Me refería a que no son distintas porque son dos cuerpos anatómicamente perfectos, pero ahí es donde está otro de los motivos por lo que son opuestas: El Baco ebrio tiene un cuerpo castigado por el alcohol y por las fiestas. Mientras que  El David tiene un cuerpo atlético, de alguien sano y joven, que simboliza las virtudes humanas y a Florencia.  Uno es un signo de fiesta y decadencia, y el otro de libertad; de la victoria del pueblo sobre la tiranía. Pero sobre todo es símbolo del Renacimiento, de la concepción humanista de la época, en donde el hombre es el centro.

Es curioso que de un bloque de mármol imperfecto, ya empezado y que no era del gusto de Miguel Ángel, pueda salir una obra tan perfecta, que a mí cuando la vi en la Galería de la Academia me dejo sin palabras. (Por cierto, el mejor sitio para quedarte un rato embobado y apreciando dicha figura es en una esquinita según miras al David a la derecha). De las cosas que más impresionan son los detalles anatómicos (como las venas) que hacen que parezca tener vida.

Pero no menos importante es el hecho de que de un bloque seguramente elegido por Miguel Ángel, sin fallo alguno, pueda dedicarlo a la imperfección, pero a una imperfección totalmente perfecta